Invertidas: Cambiar la Perspectiva También Requiere Preparación

Lectura: 7 min

Invertidas: cambiar la perspectiva también requiere preparación

Las posturas invertidas siempre llaman la atención. Tal vez porque modifican por completo nuestra relación habitual con el espacio: los pies dejan de ser la base, cambia nuestra orientación y aparecen apoyos que normalmente no utilizamos para sostener el cuerpo.

Pero una invertida no empieza cuando los pies dejan el suelo.

Empieza mucho antes, preparando al cuerpo para que ese momento pueda suceder con seguridad.

Y quizás esta sea una de las cosas que más me interesan de trabajar con ellas.

No se trata solamente de conseguir una postura. Se trata de todo lo que necesitamos aprender en el camino para poder llegar a ella.

Preparar también es practicar

Una inversión necesita fuerza, movilidad, estabilidad, equilibrio, coordinación y percepción corporal. Son muchas acciones ocurriendo al mismo tiempo y necesitamos darle al cuerpo la oportunidad de aprenderlas.

Por eso podemos estar trabajando una invertida aunque todavía no nos hayamos puesto cabeza abajo.

  • Aprender a organizar hombros y escápulas.
  • Fortalecer brazos.
  • Entender cómo empujar el suelo.
  • Reconocer dónde estamos colocando el peso.
  • Encontrar el eje.
  • Experimentar apoyos diferentes.

Y también aprender a organizar el centro.

Cuando hablamos del centro no hablamos solamente de "hacer fuerza con la panza". El suelo pélvico, el transverso abdominal, el diafragma y la musculatura profunda de la columna participan de manera coordinada en la estabilidad del tronco y en el manejo de las presiones internas. La respiración también forma parte de esa organización.

Por eso me interesa trabajar esa percepción antes de pedirle al cuerpo que se sostenga en una situación mucho más exigente.

Posturas como perro mirando hacia abajo o delfín, el trabajo sobre antebrazos, los ejercicios de estabilidad escapular y abdominal y distintas situaciones de equilibrio pueden ser parte de ese recorrido.

A veces también aparecen una pared, una manta, una correa o unos bloques.

Y esto me parece importante: usar un apoyo no significa hacer menos la postura.

Un elemento puede ayudarnos a comprender una acción, distribuir mejor las cargas o acercarnos progresivamente a algo que todavía no estamos preparados para realizar sin asistencia.

El cuidado no está separado de la práctica

A lo largo de los años fui construyendo mi manera de enseñar a partir de la práctica, la observación y el estudio. Ponce, Mark Stephens, Ray Long e Iyengar son algunos de los autores a los que vuelvo con frecuencia, junto con muchos otros.

Me interesan especialmente aquellas miradas que no presentan la asana simplemente como una forma que debemos reproducir, sino que ayudan a comprender qué necesita el cuerpo para realizarla y cómo podemos acompañar ese proceso.

Porque dos personas pueden estar intentando la misma postura y necesitar caminos completamente diferentes para llegar a ella.

No todos tenemos la misma movilidad. No tenemos la misma fuerza. No tenemos los mismos hombros ni la misma columna cervical. Y, sobre todo, no tenemos la misma historia corporal.

Por eso preparar, adaptar o decidir no avanzar todavía también es yoga.

El cuidado no le quita intensidad a la práctica. Nos permite explorarla con más conciencia.

Y, sin embargo, me encantan las invertidas

Esto también forma parte de lo que quiero contar.

Tengo antecedentes de molestias cervicales y una lesión de hombro. Eso hace que personalmente tenga que ser especialmente cuidadosa con algunas posturas y con la manera de entrar, permanecer y salir de ellas.

Pero cuando puedo realizar una invertida con la preparación y los cuidados que mi cuerpo necesita, me encanta.

Y hay algo que disfruto particularmente: lo que sucede después.

Esa sensación de volver y sentir una relajación profunda. Como si por un momento hubiéramos cambiado completamente nuestras referencias y, al regresar, el cuerpo encontrara otro estado.

Ray Long habla justamente de este cambio de orientación que producen las inversiones: durante gran parte del día permanecemos con la cabeza por encima del corazón y las piernas por debajo; al invertirnos modificamos temporalmente esa relación habitual.

Personalmente, esa experiencia me resulta fascinante.

Quizás por eso mismo creo que las invertidas merecen tiempo.

No necesito llegar a ellas a cualquier precio para reconocer todo lo que pueden ofrecer.

No hay nada que demostrar

Especialmente en aquellas inversiones en las que existe apoyo de la cabeza, la organización de hombros, brazos y cintura escapular cobra una importancia enorme.

El cuello no debería convertirse simplemente en el lugar donde descargamos el peso porque todavía nos falta fuerza o estabilidad en otra parte.

Si aparece dolor, una presión que no se siente bien, mareo o una pérdida clara del control, salimos.

Podemos volver a una preparación, utilizar un apoyo o dejar esa postura para otro momento.

Eso no significa haber fracasado.

Significa haber escuchado información que el cuerpo nos está dando.

Mucho más que llegar a una postura

Claro que conseguir una invertida puede ser emocionante.

Levantar los pies por primera vez. Encontrar el equilibrio. Descubrir que podemos sostener una posición que meses atrás parecía imposible.

Todo eso también forma parte de la práctica.

Pero mientras buscamos esa postura están sucediendo muchas otras cosas.

Estamos desarrollando fuerza. Aprendiendo a sostenernos de otra manera. Reconociendo nuestros apoyos. Mejorando nuestra percepción del eje. Trabajando equilibrio y coordinación. Descubriendo límites y, algunas veces, viendo cómo esos límites se modifican con el tiempo.

Quizás finalmente llegue Sirsasana.

Quizás llegue otra invertida.

Quizás durante mucho tiempo nuestra mejor postura sea una preparación.

No importa.

Las invertidas se construyen. No se fuerzan.

Y tal vez ahí esté una de sus enseñanzas más interesantes: cambiar nuestra relación con la gravedad también puede enseñarnos a relacionarnos de otra manera con nuestro propio cuerpo.

Si este contenido te acompaña, sumá ByCarelia a tus fuentes preferidas en Google.